Exposición “80 años del bombardeo de Almería por la escuadra alemana”, en la Escuela de Arte de Almería.

Nos hacemos eco de de la exposición conmemorativa del “Bombardeo de Almería por la escuadra alemana” con trabajos realizados por los alumnos de la Escuela de Arte de Almería. Se inauguró el pasado día 17 de mayo y que permanecerá abierta al público hasta el 23 de junio.
Tal y como recogía el periodista David Bollero, en su artículo del Diario Digital  Público
La masacre de la carreta de Málaga a Almería, conocida como la “Desbandá”, es la gran olvidada de la Guerra Civil española, a pesar de ser la peor matanza vivida durante la contienda. “Los muertos, muertos son, pero mientras que el bombardeo de Guernica, con 250, es conocido internacionalmente, el de la carretera de Almería, con 5.000 asesinados, siempre se ha ocultado porque fue una vergüenza para todos”, afirma el historiador Miguel Alba.
Artículo completo de David Bollero en Público 06.02.2016 La Masacre de La Carretera Málaga Almería. La Gran Olvidada.
Enlace al evento en Facebook pincha en el siguiente enlace:  Escuela de Arte de Almería organiza una interesante exposición “80 años del bombardeo de Almería”
Puedes ampliar esta información en la web del Colegio de Periodistas de Andalucía en Almería, pinchando en el siguiente enlace: “80 años del bombardeo de Almería por la escuadra alemana”, en la Escuela de Arte

80 años del bombardeo de Almería por la escuadra alemana”, en la Escuela de Arte

 

Aquí te dejamos el mapa por si estás interesado en visitar esta interesante exposición.

Artículo de Miquel Andreu 80 años después de la Masacre de la carretera Málaga-Almería

Reproducimos el artículo del periodista Miquel Andreu, aparecido en la edición digital del mes de abril del 2017 en el periódico SomGarrigues, y que pueden consultar en la versión original en catalán aquí. Escapaban de las tropas franquistas, que los bombardearon durante el camino

En febrero de 1937, José Martín acababa de cumplir ocho años y huía de Málaga con su madre, su padre y cuatro hermanos. Escapaban de las tropas franquistas, que los bombardearon durante el camino. Tras recorrer cientos de kilómetros y de haber perdido la pista al padre, llegaron los Omellons, donde vivieron dos años. Martín lo recuerda como una etapa feliz, dentro de lo que permitía el contexto. 80 años después, ha querido volver para agradecer el trato recibido.

Málaga, 7 de febrero de 1937. José Martín Caña era un niño de ocho años recién cumplidos. Los había cumplido cuatro días antes, enfermo de sarampión con fiebres muy altas, y aquel domingo empezaba a poder hacer vida normal. Hacía sólo un día que había salido de la cama, pero la historia que le esperaba era peor. Hacia las dos de la tarde, después de comer, su padre llegó y dijo a su madre: ” Joaquina, nos vamos, están entrando los moros, Matando a mujeres, cortándoles los pechos .”

Málaga estaba cayendo en manos de las tropas franquistas y la verdad es que la familia ya lo tenía todo listo para marchar, incluida la mejor ropa, “pero la tuvimos que tirar, no podíamos caminar con todo, el pequeño de los cinco hermanos del ‘teníamos que llevar en brazos “, explica José. Él, el tercero de los cinco, aunque estaba débil de la enfermedad pasada. Su madre, embarazada. Iban hacia Almería, zona republicana.

Éxodo masivo

Como ellos, salieron de Málaga miles de personas. Se habla de 300.000, la mayoría mujeres y niños, que iban a pie, en mulas o burros, por la única carretera que comunicaba con Almería, paralela a la costa. 200 kilómetros de trayecto durante los cuales eran bombardeados por aire por aviones italianos y alemanes y desde el mar por buques de guerra. Murieron unas 5.000 personas, en lo que es la peor matanza de toda la Guerra Civil, un episodio aún poco conocido. Al cabo de 100 kilómetros, la familia llegó a Motril. Allí había un camión republicano, al que se apresuraron a subir, pero enseguida les advirtieron que sólo mujeres y niños. Con su padre quedaron que se encontrarían en Almería. El camión iba tan apretado que una niña se asfixió.

Una vez en Almería, a su padre ya no lo vieron. Había llegado dos días antes, pero hizo hacia el frente de guerra, no se sabe si voluntariamente o movilizado por fuerza. En el puerto había un barco preparado para zarpar hacia algún país sudamericano y la madre y los hermanos de José Martín estaban a punto de embarcar. Parecía que podía terminar la pesadilla, pero justo antes de subir apareció otra vez la aviación franquista y volvió a bombardear la población civil. Se apagaron las luces, la gente corriendo despavorida por Almería y el barco arrancó y se fue. La familia, como tantas otras, se quedó en el suelo, pasando aquella noche de febrero en un parque, bajo las palmeras. Al día siguiente, las autoridades les hicieron subir a un tren. No se podían quedar en Almería, era demasiado peligroso. El José, sus hermanos y su madre comenzaban un nuevo trayecto por la costa, arriba hasta Tarragona, que acabaría en las Garrigues.

Susto en Alicante

Ellos y el resto de refugiados iban empalmando trenes. Estando en la estación de Alicante esperando uno, llegó un señor con coche -quien tenía coche en aquella época! – y se dirigió a la madre, para hablarle del más pequeño de los hermanos, “rubito, muy guapito “, recuerda José. “¿Quiere que me quite el niño, le dé de comer, el Bane, el arregle y duermes en una camita, que tengo uno como el?” La Joaquina, sin mucho tino y pensando en lo mejor para su hijo, dijo: “Pues llévatelo.” Fue llevárselo aquel señor y reaccionar ella. “Ay que me lo han robado, me han engañado, me han engañado”, gritaba llorando. Pues no. Media hora antes de que se fuera el tren, apareció aquel señor con el niño “como un abanico”, dice José, vestido, limpio y mojado. Quedaban buenas personas. Y continuaron el trayecto ferroviario, alimentándose básicamente de naranjas.

Destino: los Omellons

El camino los llevó a las Borges Blanques. Cataluña se había convertido, desde el comienzo de la guerra, en tierra de acogida para toda la gente que se vio obligada a abandonar su casa. “Desde el mismo julio de 1936 hasta febrero de 1939 no se dejó nunca de actuar, bien desde el Comité de Milicias Antifascistas, bien desde la Generalitat en las diferentes consejerías y los ayuntamientos respectivos, ante la constante llegada de olas de gente procedente del frente de Aragón en una primera instancia y de Madrid, Extremadura, País Vasco y Andalucía, principalmente “, explica el historiador José Rubió en el libro la Guerra Civil en las Garrigues (Pagès Editors).

Las actuaciones más importantes fueron entre octubre de 1936 y agosto de 1937, período en que se creó el Comité Central de Ayuda a los Refugiados (CCAR), ubicado en Barcelona, ​​organismo que coordinaba los comités comarcales. El de las Garrigues era a las Borges Blanques, donde estaba el centro de asistencia a los refugiados. Y allí fue donde hicieron hacia el José y su familia. Los distribuyeron con camiones hacia varios pueblos de la comarca ya ellos les tocó ir a los Omellons. Comenzaba una nueva etapa de su vida.

Dos años de cierta paz

A los Omellons, el comité revolucionario que en aquella época gobernaba el pueblo adjudicó vivienda a cada familia, muchas en casa Llorach, una de las más grandes del pueblo. Al José, sus hermanos y su madre les tocó una casa en lo alto de la calle Calvario, hay Campana. “El presidente del Comité * se llevó muy bien, al menos con nosotros”, explica José, que sólo tiene palabras de agradecimiento para todos con quien trató en esos dos años. En la casa no vivía nadie, estaba amueblada y en el desván incluso había uva, membrillo, almendras, sacos de harina … “El dueño vino y dijo que todo para nosotros. El trato fue buenísimo “, recuerda José. Al cabo de cinco meses de haber llegado, la madre fue de parte. Era una niña, la primera después de cinco niños, pero las penurias del camino no perdonaron y nació muerta.

Como unos más

Sin embargo, José Martín estaba encantado de vivir los Omellons. Tenían de vecinos, en la puerta de al lado, la familia de cal Torrell. Miquel Gaya y su esposa Josefa se los llevaban al menos con el carro, a cosechar almendras, a hacer leña en un pinar, a las Borges o Arbeca a comprar arroz, tela, hilo, velas … El padrino hizo la cajita donde enterraron la hermana muerta. “Esa familia nos quería como si fuéramos sus niños”, explica José, que recuerda incluso el perro de la casa, “que siempre llevaba algún conejo”. Por edad y también por vecindad, José se hizo muy amigo de un niño del pueblo, Mario Sans, de cal Calzón, con quien jugaba por todas partes. Se puede decir que, dentro de las circunstancias, pasó una temporada feliz. Tenían para comer, gracias al esfuerzo institucional a favor de los refugiados y, cabe decirlo, de ciudadanos como la familia de cal Torrell, que los ayudaban.

Implicación institucional

A los Omellons había entre 50 y 60 personas refugiadas y, como otros pueblos, el Ayuntamiento velaba por sus necesidades. En un libro de caja del consistorio de 1938 -facilidad por Jaume Salla- donde figuran ingresos y gastos de la época aparecen varios conceptos relacionados con esta acogida. Constan, por ejemplo, ingresos de 4.900 y 35.000 pesetas por parte de la Generalitat “para los refugiados” y compras en una farmacia de las Borges y al sindicato agrícola local para esta nueva población.

Como se puede suponer, el contexto de guerra y penurias para todos, y la vivencia del desplazamiento para los refugiados en concreto, no era una buena experiencia. Las enfermedades, sobre todo, eran la principal amenaza. A los Omellons, por ejemplo, murieron cuatro personas refugiadas, tres de las cuales constan en el registro oficial y quedan recogidas en el libro de Rubió: una mujer de 45 años, también de Málaga y con cuatro hijos, a consecuencia de un cáncer de matriz ; un bebé de 18 meses, natural de Oropesa (Toledo), muerte por sarampión; y otro bebé, de sólo un mes de vida, natural de Madrid, a consecuencia del atrèpsia (desnutrición y debilidad). A estos hay que añadir la hermana de José, que había nacido muerta. Sin embargo, la guerra como tal quedaba lejos -el primer bombardeo en la comarca sería al cabo de un año, en abril de 1938, y los dos que hubo en los Omellons fueron en enero de 1939-, pero José recuerda los omellonencs que tenían familiares, como hay que Fernando. “Tenían dos hijos en el frente ** y murieron con pocos días de diferencia uno del otro”, explica. Antes de ser movilizados, él los había visto todos los días y hablaba.

 Reencuentro familiar

El José tiene buenos recuerdos de la estancia, pero les faltaba algo: el padre. No habían sabido nada más desde que se despidieron en Motril, en plena fuga, hasta que una señora del pueblo, de falta Mercader, dio el aviso. Ella leía cada día el diario, donde salía una lista de gente que buscaba a sus familiares desaparecidos. “Joaquina, ¡ha Aparecida tú MARIDO!”, Le fue a decir corriente a su madre. El marido estaba en el frente, entre Albacete y Valencia, y en el diario pedía por ellos. Se pusieron en contacto por carta y, finalmente, con un permiso, él pudo ir a los Omellons y reencontrarse con la mujer y los hijos. Estuvo unos ocho o diez días. El José emociona al recordarlo. Poco se pensaban que, aquella sí, sería la última vez que lo verían. Debía tener unos 40 años. Los escribió la última carta un mes antes de terminar la guerra. “Si Franco se acerca, vosotros hacia Francia”, les decía. La familia cree que murió en los últimos días de la guerra, probablemente fusilado.

Retirada

Y, inexorablemente, las tropas de Franco llegaron. El día de Navidad de 1938 se rompía el frente, que había sido estable en Lleida desde abril, el 5 de enero de 1939 ocupaban las Borges y, al cabo de tres días, ocuparían los Omellons. Y la familia de José, como todas las otras refugiadas y, probablemente, más de una del pueblo, tuvo que volver a hacer las maletas y caminar carretera arriba, otra vez en pleno invierno también, dirección en la Espluga Calva. Marchaban junto con las tropas republicanas en retirada, que habían volado los dos puentes de los Omellons para dificultar el paso de los franquistas que venían detrás. José recuerda que se cobijaron dos días en una iglesia, comiendo nabos con agua.

Dos años más como refugiados

Cogiendo camiones y camionetas, hicieron hacia Puigcerdà en un tren de ganado, sin techo. Allí cruzaron la frontera y los acogió la Cruz Roja Internacional. Tuvieron más suerte que los hicieron hacia los campos de concentración de las playas del Rosellón. Los llevaron a La Rochelle, a 600 km, en una especie de colonia. Había gente de todas partes, asturianos, vascos, catalanes … los que se añadirían refugiados belgas y del norte de Francia con el estallido de la segunda Guerra Mundial.

Tenían comida y tenían asistencia médica, pero la ciudad era uno de los puertos marítimos más importantes de Francia y, por tanto, un punto estratégico en el conflicto bélico que comenzaría ese mismo 1939. Su situación geográfica hizo que pronto fuera un objetivo clarísimo para los nazis. El armisticio de Pétain con los alemanes dejaba La Rochelle bajo el régimen colaboracionista de Vichy y al día siguiente de la firma del pacto (junio de 1940) desembarcaban motocicletas alemanas, camiones, blindados y artillería pesada. El 23 de junio, la bandera nazi ya ondeaba en el Ayuntamiento. La Rochelle dejaba de ser un lugar seguro para los refugiados de la España republicana y, finalmente, el José y la familia salieron. Estaban dispuestos a volver a su Málaga natal, a un país ya dominado de lleno por el franquismo. Los gendarmes que los llevaron a la frontera de Irún les decían “soplo, allí hay unos guardias civiles más malos …”. Los tuvieron siete días dentro de trenes, sentados en un banquillo. “Nos daban un rancho malísimo”, recuerda José. Finalmente, los embarcaron hacia diferentes puntos del Estado.

Llegaban a su ciudad en 1941, cuatro años después de haber escapado. No sufrieron represalias directas. Eran una familia de una madre y cinco niños, el padre ya no estaba, qué podían hacer? Eso sí, los huertos que tenía la familia antes de partir se los habían tomado. Y aquí empieza otra historia que, por circunstancias de la vida, llevaría el José, su madre y otro hermano en el País Vasco, donde ya se quedarían a vivir, donde él se acabaría casando y donde nacieron sus dos hijas . La madre de José, la fuerte Joaquina, murió en 1982, a la edad de 84 años, con una salud de hierro.

80 años después

Todo esto hoy lo sabemos porque el José siempre tuvo muy presente su experiencia a los Omellons. La guerra y las vivencias como refugiado nunca fueron tabú en la familia y los hechos fueron siempre explicados y recordados con las hijas, María y María José. Él decía que no se quería morir sin volver a este pueblo de las Garrigues, a quien quería agradecer el trato recibido. Finalmente, animado y acompañado por ellas, vino el pasado octubre. Fue poner los pies en la plaza y reconocer todo: la calle Calvario, hay Campana, hay Torrell, los nombres, todo. Habían pasado 80 años pero la experiencia la tenía grabada como si fuera ayer. Ese día, casualmente, había un entierro en el pueblo y todo el mundo estaba en misa. El José y las hijas fueron y se dieron a conocer. Se reencontraron con el Mario, el niño con el que jugaba de pequeño, conocieron el Ramiro, nieto de Miguel Gaya y Josefa Llort (hay Torrell) que se los llevaban al menos y en todas partes. Con la Josefa, la madre de José, se había continuado escribiendo, ya instalada en el País Vasco.

La familia fue recibida en el Ayuntamiento, donde firmaron el libro de visitas: “Mi madre, Joaquina Caña, y mis hermanos fuimos acogidos durant la Guerra Civil en este pueblo […]. Durante los dos años que pasamos aquí fuimos Tratados con Tanto cariño y solidaridad que nunca el he olvidado y transmitida a mis hijas y nietos. Mi más sincero Agradecimiento a todo el pueblo y especialmente a la familia Torrell “.

Último adiós

El José y las hijas volvieron a Omellons este mes de marzo. Se reencontraron con gente del pueblo. Llovía un poco y terminaron haciendo corro dentro del Ayuntamiento, donde el José le brotaban de nuevo todos los recuerdos. Tiene presente incluso las Botero por los gatos, el pajar donde cayó un hermano suyo, la distribución de la casa donde vivían, el montón de pájaros que sentía cantar … En el bar, las fotos que ahora hay colgadas del antigua balsa y los lavaderos también le hacen venir a la memoria como iban a buscar agua con sillones y su madre lavando.

Esta vez, además, pudieron saber dónde había sido enterrada la hermana recién nacida. La mujer de Mario, la Julieta, lo había averiguado, y es que cuando se construyeron los nichos en el recinto se cambió la puerta de lugar y se hicieron movimientos de sepulturas. Ella misma había dejado en el lugar un ramo de flores y el José, con sus hijas, pudo decir un último adiós al bebé que vio ya sin vida aquel 1937. Parecía que el tiempo, con la lluvia de primavera recién estrenada , acompañara la intensa concentración de sentimientos. Unos sentimientos que también afloran, de impotencia e incomprensión, cuando ve la situación de los refugiados de hoy. “No me entran en la cabeza las barreras que les ponen y el trato inhumano que reciben”, dice.

Más de 3.700 refugiados en las Garrigues
La cuestión de los refugiados de la Guerra Civil en la comarca es un aspecto en el que se ha profundizado poco. En el libro La Guerra Civil en las Garrigues (Editorial Milenio, 2011), José Rubió hace mención a la poca información disponible, que impide hacer un análisis más detallado. El historiador explica que entre diciembre de 1936 y agosto de 1938, poco antes del ataque franquista final en Cataluña, “el número de refugiados y evacuados a la comarca aumenta de forma inexorable e imparable”. Se pasa de 930 registrados en 16 municipios a 3.775, el 15% de la población total de las Garrigues -que entonces incluían Torregrossa-. En algunas ocasiones hubo cierta conflictividad con la población autóctona. La situación no era fácil, más teniendo en cuenta el alojamiento también de tropas que se movían en la retaguardia. Las precarias condiciones de desplazamiento y las malas condiciones alimentarias e higiénicas en según que casos hizo los refugiados un colectivo especialmente vulnerable a enfermedades. 75 murieron por este motivo, de los cuales 29 eran niños de entre 0 y 2 años. La mayoría de víctimas mueren en 1937, el de más éxodo de gente hacia Cataluña. “La llegada, a veces, era tan lastimosa que poco se pudo hacer para poder recuperarlos”, explica Rubio.

La ‘desbandado’, la mayor masacre

Entre el 7 y el 8 de febrero de 1937, miles de refugiados que se habían ido concentrando en Málaga empujados por el avance de las tropas de Queipo de Llano, emprendieron una huida desesperada por la carretera costera de Málaga a Almería. 200 kilómetros infernales, con la roca en un lado y el mar al otro, sin escapatoria, bajo las bombas de la aviación ítalo-germana, los obuses de los barcos Baleares, Canarias y Almirante Cervera y los rasgos de las tanquetas de los camisas negras italianos . La mayoría de gente que conformaba aquella riada eran mujeres, niños y ancianos. Hoy, sólo quedan los niños para poderlo explicar, y ya son todos muy grandes. José Martín tenía 8 años recién cumplidos. Era el tercero de cinco hermanos, que huían con su padre y la madre, embarazada.

En febrero de este año, el diario Público recogía tres testigos más, que entonces tenían 10, 6 y 12 años. Todos lo recuerdan con horror. “Los barcos eran muy cerca de la costa y nos acompañaban todo el trayecto. Los niños que se perdían en la carretera gritaban en medio de los cañaverales donde quedaban escondidos ‘mamaaa ?, papaaa?’ Pero al poco desistían. Seguramente habían muerto por alguna de las bombas que los barcos arrojaban bajo los puentes “, explica Alejandro Torrealba, hoy residente en Santa Cruz de Tenerife. “Nos lanzábamos a las cunetas y mi padre nos cubría con su cuerpo para protegernos. Al amanecer, había más muertos que vivos en la carretera. Vimos una madre muerta amamantando todavía su hijo”, recuerda Amparo Gallardo.

A pesar de esta tragedia enorme, aquel episodio es todavía el gran olvidado de la historia de la Guerra Civil. El periodista e historiador Antonio Somoza contaba el año pasado, también en Público, que “Málaga, por su ubicación, era muy fácil de defender, pero la República la había abandonado”. El gobierno leal no acaba de fiarse de aquella Málaga la roja, donde había muchos comunistas y anarquistas y la defensa quedó en manos de 12.000 milicianos con sólo 8.000 fusiles y poca munición.

Desde hace 10 años, la coordinadora memorialista por la dignificación de las víctimas de aquel crimen organiza una marcha de recuerdo de los hechos. Reclaman al gobierno de Andalucía que haga sus esclarecimiento de los hechos y la reparación de las víctimas. En la conmemoración de este 2017 participó José Martín, que subió emocionado en el escenario. Allí, casualmente, había un carrasqueño participante en la marcha, Joan Antoni Chacón, que vive a caballo de Albagés y Benamejí, en Córdoba [v. SomGarrigues, núm. 406]. Él forma parte del Foro de Debate Republicano, una de las entidades que integran la federación Andalucía Republicana, y es quien nos ha facilitado imágenes de los actos de este año como la que acompaña este texto.

Marcha en conmemoración del 80 Aniversario de la masacre fascista en la carretera de Málaga a Almería

Un año más, nuestra organización, como parte integrante de la Plataforma Unitaria Málaga Republicana, estuvo presente en la marcha en conmemoración del 80 Aniversario de la masacre fascista de la carretera Málaga-Almería.

Marcha celebrada en Málaga el 4 de febrero en conmemoración del 80 Aniversario de la masacre fascista en la carretera de Málaga a Almería

Os dejamos este enlace al sitio de  Málaga Republicana, en donde a través de una magnífica crónica, recogen todo lo acontecido este día del 04 de febrero. Marcha celebrada en Málaga el 4 de febrero en conmemoración del 80 Aniversario de la masacre fascista en la carretera de Málaga a Almería

Entrevista a Málaga Republicana de TeleSur sobre La Desbandá.

Os dejamos el video de la entrevista realizada por el Canal Internacional de TeleSur, a los portavoces de la Plataforma Unitaria Málaga Republicana Remidos Ramos y Máximo de Santos, sobre los crímenes fascista de la masacre de la carretera Málaga-Almería,  y el escrito de reclamación que con fecha de 5 de febrero nuestra plataforma entregó en el Consulado de Alemania en Málaga dirigido al Sr. Embajador de la República Federal de Alemania en relación al bombardeo que sufrió la población malagueña en el año 1937.

Entrevista realizada por el Canal Internacional de TeleSur a los portavoces de Málaga Republicana.


 

Marcha 06 febrero 2016 contra la impunidad: Masacre fascista carretera Málaga-Almeria (1.937)

La plataforma Málaga Republicana organizó un año más,  el pasado sábado día 06 de febrero, la marcha contra la masacre fascista de la carretera Málaga -Almeria. Un recorrido a pie desde la Plaza del Obispo hasta el Peñón del Cuervo.

Estas son algunas de las imágenes de ese día.

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Haciendolo coincidir con esta marcha, Málaga Republicana presentó un escrito de reclamación presentado en el Consulado de Alemania en Málaga dirigido al Sr. Embajador de la República Federal de Alemania. en relación al bombardeo que sufrió la población malagueña en el año 1937. El texto íntegro es el siguiente:

AL SEÑOR CÓNSUL DE LA REPÚBLICA FEDERAL DE ALEMANIA EN MÁLAGA.

Estimado Señor:

Las personas abajo firmantes, ciudadanas españolas y vecinas de la ciudad de Málaga,nos dirigimos a Ud. en nombre propio y de la plataforma unitaria Málaga Republicana de la que somos portavoces, con el ruego de que traslade este escrito al Sr. Embajador de la República Federal de Alemania en el Reino de España. El cual a su vez lo haga llegar a manos del Gobierno federal alemán, su destinatario último.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS.

Primero.-   En el mes de julio de 1936, y sin que mediara declaración oficial del estado de guerra entre el III Reich alemán y la República de España, fuerzas militares alemanas bajo órdenes del gobierno nazi de la época comenzaron una agresión violenta contra la población civil española, el Gobierno legítimo de nuestro país y las fuerzas armadas fieles a su mandato democrático. Esta acción, que se prolongaría hasta el mes de abril de 1939, estaba y está definida como un crimen de guerra por el derecho público internacional.

Segundo.- En los primeros días de febrero de 1937 la ciudad y provincia de Málaga sufrió el ataque de unidades navales y aéreas del Ejército alemán. Como consecuencia de dichos ataques el día 7 de dicho mes la ciudad de Málaga es ocupada por las tropas fascistas españolas e italianas. Ese mismo día, la población civil malagueña aterrorizada, junto a decenas de miles de refugiados de otras provincias andaluzas, inician un éxodo masivo por la única vía de escape disponible: la carretera Málaga – Almería. Durante los siguientes días alrededor de 150.000 personas civiles indefensas son objeto del bombardeo y ametrallamiento sistemático por parte de las fuerzas armadas alemanas. Este crimen culmina el 12 de febrero con el bombardeo de la ciudad de Almería por parte de la aviación alemana, sobre los 50.000 refugiados malagueños que se apiñaban en sus calles. Según diversas estimaciones, como consecuencia de todos esos bombardeos, el número de asesinados entre la población civil se sitúa entre 3.000 y 5.000 personas. En cifras muy superiores se computa el número de las personas heridas y desaparecidas. Todos estos hechos están tipificados como crímenes de guerra por los tratados internacionales suscritos por Alemania y España en el momento en que los mismos tuvieron lugar.

Tercero.- Hasta el día de la fecha ningún gobierno alemán ha hecho público y oficial reconocimiento de la responsabilidad de Alemania por estos crímenes de guerra y lesa humanidad.

Cuarto.- Entre el 1 de abril de 1939 y el día de la fecha ninguno de los regímenes políticos españoles internacionalmente reconocidos ha realizado denuncia pública y oficial alguna sobre los crímenes de guerra cometidos contra la población civil malagueña y andaluza en la carretera Málaga – Almería durante febrero de 1937. Tampoco esos mismos regímenes políticos han cursado ante la República Federal de Alemania reclamación oficial alguna por estos hechos. Se entiende perfectamente que el régimen fascista del general Franco, beneficiario directo de esos crímenes, no lo hiciera entre 1939 y 1975. Se entiende bastante menos que no lo hayan hecho los gobiernos de la actual Monarquía española entre 1975 y el día de hoy.

Quinto.- Conscientes de esta lamentable realidad, la plataforma unitaria Málaga Republicana, como parte integrante de la sociedad civil malagueña, toma hoy la decisión de dirigirse directamente al Gobierno de la República Federal de Alemania para trasladar los términos de la siguiente

RECLAMACIÓN:

Primero.- Considerando que la actual República Federal de Alemania posee la condición jurídica de estado sucesor del III Reich alemán, la plataforma unitaria Málaga Republicana, demanda de esa República el público y oficial reconocimiento de los crímenes de guerra cometidos por las fuerzas militares alemanas contra la población civil andaluza en el mes de febrero de 1937.

Segundo.- En base a dicho reconocimiento público y oficial, la plataforma unitaria Málaga Republicana demanda del actual Gobierno de la República Federal de Alemania el pago de las indemnizaciones que en justicia les corresponde percibir a las víctimas (y descendientes) que padecieron aquel crimen de guerra y lesa humanidad.

Sin más, les saludan.

Málaga, a 5 de febrero de 2016.

En nombre de Málaga Republicana.

Remedios Ramos Sánchez

Máximo de Santos Tirado

José Manuel Luque Gálvez


 

Sábado 6 de febrero. Marcha por las víctimas de la masacre fascista en la carretera Málaga-Almería

Marcha Carretera Málaga-Almeria

Marcha Carretera Málaga-Almeria

El próximo sábado día 6 de febrero celebraremos el acto CONTRA LA IMPUNIDAD 1937-2016 que consistirá en la tradicional marcha en homenaje a las víctimas de la masacre fascista en la carretera de Málaga-Almería que nuestra plataforma viene realizando en estas fechas.

El itinerario de la marcha será el siguiente:

.- Plaza del Obispo (10:00 horas)

.- Calle Molina Larios

.- Paseo del Parque

.- Avenida Cánovas del Castillo

.- Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso (11:00 horas)

.- Baños del Carmen

.- Avenida Juan Sebastián Elcano

.- Calle Leopardi (12:00 horas)

.- Calle Playa del Chanquete

.- Playa del Peñón del Cuervo

.- Carretera de Almería. La Araña (13:00 horas)